Últimamente Charlie y yo no paramos en el estudio. La primavera y el verano siempre son meses de reformas, diseño de proyectos, muchos estilismos… y aprovechaos el mes de Septiembre para fotografiar todos y poder compartirlos con vosotros.
El proyecto que os enseño hoy en concreto me hace mucha ilusión, ya que es el segundo espacio público que realizamos y, a diferencia de una vivienda, son algo más «divertidos«. Los clientes suelen tener más confianza contigo para sus negocios, apuestan por ideas nuevas y para nosotros los interioristas, es la oportunidad perfecta para enseñarle a la gente de la calle nuestro trabajo.
Purificación Caballero es una empresaria que ya tenía dos exitosos salones de belleza en Móstoles, con una clientela fija y muy cuidada desde hace muchos años, ha querido seguir ampliando su negocio, y esta vez la zona elegida ha sido en El Cantizal (Las Rozas), una urbanización muy tranquila llena de gente joven con muchas posibilidades de tener éxito en los locales comerciales.
Los clientes, Purificación y su marido, tenían muy claro lo que querían conseguir al obtener el local, un antiguo banco con una fachada espectacular por donde entra la luz natural de lleno y te deja exhibirte al exterior. Cuando Charlie y yo fuimos a ver el local lo teníamos claro, era «nuestro momento«, el poder hacer algo original y diferente dentro de un estilo industrial requerido por nuestros clientes.
La peluquería se dividía por zonas: zona de recepción, zona de espera, zona de caballero, zona de manicura, zona de tinte y zona de peinado. A parte de tener una cabina para tratamientos, una zona VIP, y la zona de lavado de cabello.
Optamos por un suelo de tarima vinílica con características de alto resistencia para locales y zonas de mucho tránsito, fácil de mantener, práctico y decorativo. Para diferenciar cada estancia jugamos con texturas en la pared, la iluminación (proyecto realizado por LMA), y el mobiliario.
Nada más entrar, te recibe un mueble hecho a medida con un papel pintado de textura en mosaico color champagne de la firma Élitis, con una encimera de madera de normandía y un neón con las iniciales PC.
Para la zona de caballero, se quería conseguir ese aspecto de barbería antigua. Como sabéis ahora está muy de moda en los hombres ese estilo hipster con barbas y la demanda del cuidado del caballero es cada día más alta.
Utilizamos otro papel pintado para delimitar la zona. Esta vez en un tono azul verdoso, pero con un estampado floral, para no perder el concepto de peluquería femenina. Los asientos, las lámparas colgantes de tubería decorativas y el perchero, son elementos muy industriales.
Para la zona de manicura, una mesa a medida con el tablero de madera de tosca y unas sillas un poco más clásicas para hacerlo más elegante y femenino. Puedes hacerte la manicura normal por 10€ y la permanente por 21€ con pintauñas de la marca Essie.
Para que la espera se haga más amena, decidimos coger la mejor zona de la peluquería. Colocamos unos sillones de cuero con el respaldo tapizado en ese azul verdoso del color del papel, con detalles de tachuelas, dirigidos hacia el exterior para estar integrado completamente con la calle y el paisaje.
Sin duda, la parte estrella es la lámpara de tuberías con bombillas de filamentos, que recorre toda la peluquería. Detrás, la zona de peinado y la zona de tintes con un mueble de madera empotrado retroiluminado con LED.
En resumen, he de deciros que tanto Charlie como yo hemos disfrutado mucho con este proyecto, y comentaros, que estamos trabajando para hacer un lavado de cara a uno de los salones que está en Móstoles.
Muchas gracias a Moncho y Puri por confiar en Roma&Ro para poder llevar a cabo parte de su precioso proyecto. Os animo a todos a que paséis a conocerlo.

